CASAS CON ENCANTO
Cálida, acogedora, intimista y, al mismo tiempo, misteriosa. Así es el interior de la casa andalusí de los siglos XII-XIII. El historiador andaluz Pedro Marfil Ruiz dijo de ella que “es algo más que una casa, es un ambiente vivo y que invita a vivir” gracias a sus aromas y su colorido que “llenan todos los rincones”.¿Te gustaría viajar en el tiempo para conocer la Córdoba morisca?
Disfruta de la paz y del sosiego que te brinda la casa andalusí. De la riqueza de su artesanía, de los olores y los sabores de una época que no muere en la ciudad eterna. Podrás hacerlo si acudes al número doce de la calle Judíos y visitas la casa-museo andalusí.
Interior de la casa andalusí: Eduardo Javier Rodríguez
La casa andalusí ofrece al visitante una falsa apariencia. Su sobrio aspecto externo hace que pase desapercibida. Los muros y balcones están decorados con tupidas celosías que impiden al curioso observar lo que ocurre dentro.
Es como un cofre en cuyo interior se encuentran preciosos tesoros. Engaña al visitante que, al cruzar el zaguan, empieza a percatarse de tales riquezas. La mayor, sin duda, para los árabes era el agua, y así lo es también para los moradores de estas calurosas tierras. Por eso, las casas cordobesas tradicionales tienen un patio en torno al que se organizan las demás dependencias y en cuyo centro habita un pozo o alberca.
Patio andalusí: Eduardo Javier Rodríguez
Vivos, misteriosos y aromáticos, así son los patios andalusíes. En ellos se hacía gran parte de la vida cotidiana, en ellos se reunían sus dueños bien para celebrar acontecimientos y festejos bien para pasar la velada de noches calurosas, en ellos se colorean las fachadas con aromas de claveles y azahares.


